Domingo 2, 16.30 y 18.30 hs.
COPIA CERTIFICADA
("Copie conforme", Francia/Italia/Irán 2010) Dirección y guión: Abbas Kiarostami. Intérpretes: Juliette Binoche, William Shimell, Jean-Claude Carriere. Agata Natanson. 105 minutos. Apta todo público.
Festival de Cannes 2010: nominada a la Palma de Oro al mejor film; premio mejor actriz: Juliette Binoche.
Abbas Kiarostami puede haber cambiado de escenario, -la Toscana en lugar de Irán-; de lengua -inglés, francés e italiano en lugar del familiar farsí-, y hasta de intérpretes -esta vez profesionales y con una estrella europea al frente-, pero sus preocupaciones son las de siempre.
La condición inapresable (irrepresentable) de la vida, la aspiración de reflejarla que guía al cine, el difuso límite entre realidad y ficción y la concepción del arte como mentira para alcanzar una verdad, son algunas de ellas. Una sombra que aparece prueba la existencia del sol: él prefiere interesarse en las sombras antes que dirigir la mirada al sol enceguecedor.
En las sombras, como en los reflejos o en las copias encuentra los medios para acercarse a las múltiples dimensiones de la vida. Y en este caso, para abarcar desde distintas perspectivas la fascinante introspección de una pareja (no importa tanto si ya lleva años o acaba de establecerse) sobre los distintos momentos del amor, el matrimonio, el deseo, la incomunicación, la imposibilidad de comprender (al otro, a uno mismo), y la posibilidad de renunciar a esa pretensión y aprender a vivir igualmente juntos.
El juego que comienza (o termina) en medio del film y que conviene no revelar abre otros interrogantes y suma ambigüedad, pero ensancha las perspectivas de observación y en cierto sentido conduce a descubrir verdades de la pareja que trascienden la historia particular y cobran un alcance más universal. El luminoso film de Kiarostami (realzado por la descollante labor de Binoche) tiene entidad propia y libera una rica variedad de contenidos y de bellezas que la mirada de cada espectador sabrá valorar.
La condición inapresable (irrepresentable) de la vida, la aspiración de reflejarla que guía al cine, el difuso límite entre realidad y ficción y la concepción del arte como mentira para alcanzar una verdad, son algunas de ellas. Una sombra que aparece prueba la existencia del sol: él prefiere interesarse en las sombras antes que dirigir la mirada al sol enceguecedor.
En las sombras, como en los reflejos o en las copias encuentra los medios para acercarse a las múltiples dimensiones de la vida. Y en este caso, para abarcar desde distintas perspectivas la fascinante introspección de una pareja (no importa tanto si ya lleva años o acaba de establecerse) sobre los distintos momentos del amor, el matrimonio, el deseo, la incomunicación, la imposibilidad de comprender (al otro, a uno mismo), y la posibilidad de renunciar a esa pretensión y aprender a vivir igualmente juntos.
El juego que comienza (o termina) en medio del film y que conviene no revelar abre otros interrogantes y suma ambigüedad, pero ensancha las perspectivas de observación y en cierto sentido conduce a descubrir verdades de la pareja que trascienden la historia particular y cobran un alcance más universal. El luminoso film de Kiarostami (realzado por la descollante labor de Binoche) tiene entidad propia y libera una rica variedad de contenidos y de bellezas que la mirada de cada espectador sabrá valorar.
Domingo 9, 16.30 y 18.30 hs. Pre-estreno Exclusivo:
UN AÑO MÁS
("Another Year", Gran Bretaña 2010).Dirección y guión: Mike Leigh. Intérpretes: Jim Broadbent, Ruth Sheen, Lesley Manville, Oliver Maltman, Peter Wight, Imelda Staunton. 128 minutos. Apta para mayores de 13 años.
Premio Amanda (Noruega 2011) al mejor director: Mike Leigh.
Cerca del final de Un año más , en otra muestra más de su dominio de la dinámica dramática, Mike Leigh propone una escena de franca violencia que irrumpe en medio de una gris tarde de funeral y con ella pone al descubierto, al mismo tiempo que las libera, todas las tensiones y ansiedades experimentadas por los personajes que hasta ese momento habían permanecido amortiguadas pero latentes bajo la superficie. El espectador lo vive con similar intensidad, resultado seguramente de la singular metodología de Leigh. Como se sabe, el gran cineasta de Secretos y mentiras construye sus guiones sobre la demorada exploración que hace con sus actores a partir de ciertas pautas generales, una búsqueda de la que resulta no sólo el espesor que gana cada uno de los personajes y su verdad interior sino una interacción que determina la propia estructura dramática del film y le confiere su incontrastable humanidad.
Tras la risueña y optimista La felicidad trae suerte, la mirada ha cambiado bruscamente a esta Un año más , cuyo tono queda claramente establecido desde la primera escena: la admirable Imelda Staunton, con la infelicidad y el desaliento pintados en el rostro, está en consulta con una asistente del servicio de salud: padece de insomnio y busca remedio en algún fármaco aunque probablemente sabe que su estado depresivo -o más que eso, su malestar existencial- no se cura con drogas. Ese momento, maravilllosamente interpretado como el film todo, basta también para conocer a Gerri, la mujer felizmente casada con un geólogo; son gente madura y serena a cuyo alrededor gira una ronda de amigos o familiares víctimas de la misma amarga desazón.
Con su esfuerzo, Gerri y Tom han escalado posiciones desde un origen modesto; ahora viven en paz y armonía, sin apremios económicos ni opulencias, tienen trabajos que los satisfacen...
Domingo 16, 16.30 y 18.30 hs.
VINCERE
("Vincere", Italia 2009). Dirección y guion: Marco Bellocchio. Intérpretes: Giovanna Mezzogiorno, Filippo Timi, Francesca Calvelli. 128 minutos. Apta mayores 13 años.
27 premios y 25 nominaciones en distintos festivales internacionales. Mejor película de 2010 estrenada en Argentina, elegida por la redacción de la revista nacional EL AMANTE cine.
27 premios y 25 nominaciones en distintos festivales internacionales. Mejor película de 2010 estrenada en Argentina, elegida por la redacción de la revista nacional EL AMANTE cine.
El notable director de El diablo en el cuerpo, La condena, La nodriza, La hora de la religión y Buenos días, noche consigue con Vincere una de las películas más potentes e inteligentes que se hayan hecho sobre el horror del fascismo, con todo su poder de seducción y manipulación, su integrismo, su violencia y su crueldad.
Bellocchio evita los lugares comunes de las épicas históricas y las caricaturas de las biopics convencionales para construir una película íntima y grandilocuente, poética y política a la vez. Vincere no es una obra perfecta (no pretende serlo) ni del todo redonda, y hasta puede pecar por momentos de excesiva y agotadora, pero así y todo es una experiencia que se acerca bastante a lo sublime, con una vibración, una ferocidad y una audacia (estética, narrativa, temática) que el cine contemporáneo parecía haber perdido.
El film, construido con una enorme convicción y talento apelando a un tono casi operístico, arranca en el período previo a la Primera Guerra Mundial (la acción va y viene entre 1907 y 1914), cuando un joven Benito Mussolini militaba en el Partido Socialista. En la impresionante escena de apertura, vemos al protagonista (gran trabajo de Filippo Timi) desafiando a Dios en un mitin. Más tarde, será expulsado de la organización por apoyar la participación italiana en el conflicto bélico.
Mientras tanto, Bellocchio recorre la creciente pasión con Ilsa Dalser (consagratoria interpretación de Giovanna Mezzogiorno), una mujer fascinada por su figura, que le financia de su bolsillo la edición del periódico Il Popolo d´Italia y con la que tiene un hijo, al que llaman Benito Albino. Pero durante su ascenso al poder -para no tener conflictos con sus aliados en la Iglesia- Mussolini la traiciona y la encierra en un neuropsiquiátrico durante más de 11 años, mientras el niño es enviado a un instituto.
Durante la segunda hora, el film coquetea por momentos con el melodrama más clásico y lacrimógeno (la performance de Mezzogiorno lo mantiene siempre vivo), pero el desenlace (con Timi ahora en el papel del desquiciado hijo de Dalser y Mussolini) vuelve a elevarlo a la categoría de obra maestra.
Bellocchio evita los lugares comunes de las épicas históricas y las caricaturas de las biopics convencionales para construir una película íntima y grandilocuente, poética y política a la vez. Vincere no es una obra perfecta (no pretende serlo) ni del todo redonda, y hasta puede pecar por momentos de excesiva y agotadora, pero así y todo es una experiencia que se acerca bastante a lo sublime, con una vibración, una ferocidad y una audacia (estética, narrativa, temática) que el cine contemporáneo parecía haber perdido.
El film, construido con una enorme convicción y talento apelando a un tono casi operístico, arranca en el período previo a la Primera Guerra Mundial (la acción va y viene entre 1907 y 1914), cuando un joven Benito Mussolini militaba en el Partido Socialista. En la impresionante escena de apertura, vemos al protagonista (gran trabajo de Filippo Timi) desafiando a Dios en un mitin. Más tarde, será expulsado de la organización por apoyar la participación italiana en el conflicto bélico.
Mientras tanto, Bellocchio recorre la creciente pasión con Ilsa Dalser (consagratoria interpretación de Giovanna Mezzogiorno), una mujer fascinada por su figura, que le financia de su bolsillo la edición del periódico Il Popolo d´Italia y con la que tiene un hijo, al que llaman Benito Albino. Pero durante su ascenso al poder -para no tener conflictos con sus aliados en la Iglesia- Mussolini la traiciona y la encierra en un neuropsiquiátrico durante más de 11 años, mientras el niño es enviado a un instituto.
Durante la segunda hora, el film coquetea por momentos con el melodrama más clásico y lacrimógeno (la performance de Mezzogiorno lo mantiene siempre vivo), pero el desenlace (con Timi ahora en el papel del desquiciado hijo de Dalser y Mussolini) vuelve a elevarlo a la categoría de obra maestra.
Domingo 30, 16.30 y 18.30 hs. Pre-estreno exclusivo:
EL HOMBRE QUE PODÍA RECORDAR SUS VIDAS PASADAS (Tio Boonmee)
("Uncle boonmee who can recall his past lives", Tailandia, Gran Bretaña, Alemania, Francia, España, Holanda, 2010). Dirección y guión: Apichátpong Weerasethakul. Intérpretes: Sakda Kaewbuadee, Matthieu Ly y Vien Pimdee. 114 minutos. Apta mayores 13 años.
Festival de Cannes 2010: Palma de Oro a la mejor película. Festival Toronto 2010: mejor película extranjera.
Sin embargo, para quienes tengan la suficiente amplitud de criterios, para quienes se dejen seducir y sorprender por la propuesta del talentoso realizador tailandés, el film regala una bellísima, fascinante, hipnótica y por momentos emotiva historia de fantasmas, espíritus que buscan la reconciliación, reencarnaciones, extrañas criaturas y mitologías milenarias que aborda con lirismo y sensibilidad el tema de la muerte con elementos propios del budismo.
Rodada en hermosos escenarios reales del norte de la convulsionada Tailandia, combinando lo real y lo fantástico, lo urbano y los elementos de la naturaleza más salvaje, la tradición y la modernidad.




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